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Bioestimulantes: qué son y para qué sirven

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¿Recuerdas a Popeye el marino? Sí, aquel personaje de dibujos animados que, con una lata de espinacas, transformaba su fuerza de manera casi mágica. Ahora, imagina que pudieras darle a tus plantas su propia versión de “espinacas” para verlas crecer fuertes y llenas de vida. Aquí es donde entran en juego los bioestimulantes vegetales, el superalimento secreto del mundo de la jardinería y la agricultura.

¿Qué son los bioestimulantes?

Imagínate por un momento que eres un personaje en tu videojuego favorito. A lo largo de tu aventura, encuentras varios potenciadores que te dan habilidades especiales, te curan o te hacen más resistente a los ataques enemigos. Los bioestimulantes funcionan de manera similar, pero en el reino vegetal. Son como los power-ups de las plantas. Los bioestimulantes son compuestos, a menudo formulados a partir de diversas fuentes orgánicas e inorgánicas, diseñados para estimular procesos naturales en las plantas, aumentando su vigor, rendimiento, y calidad, además de ayudarlas a superar el estrés. Actúan no por un suministro directo de nutrientes, como los fertilizantes tradicionales, sino mejorando la eficiencia de los sistemas internos de la planta. Esto significa que ayudan a las plantas a hacer un mejor uso de los nutrientes disponibles y a fortalecer sus mecanismos de defensa. Piensa en ellos como entrenadores personales para tus plantas. Al igual que un buen coach saca lo mejor de los atletas, los bioestimulantes sacan lo mejor de tus plantas, permitiéndoles alcanzar su máximo potencial de crecimiento, floración y fructificación. Estos productos están formulados para trabajar en armonía con la biología única de las plantas, ayudándolas a prosperar incluso cuando las condiciones son menos que ideales. Por lo tanto, si alguna vez te has preguntado cómo podrías darle a tus plantas un impulso extra, o cómo podrías hacer que tu jardín sea la envidia del vecindario sin recurrir a químicos agresivos, los bioestimulantes son tu respuesta.

¿Cómo funcionan los bioestimulantes?

A nivel técnico, mejoran la eficiencia de los procesos internos de la planta, como la fotosíntesis, la absorción de agua y nutrientes, y el metabolismo en general. Esto se traduce en raíces más fuertes, tallos más robustos, hojas más verdes y, en general, plantas más felices y saludables.

Tipos de bioestimulantes

1. Ácidos húmicos y fúlvicos

Imagina que tus plantas están en un buffet de nutrientes, eligiendo lo que más les conviene. Los ácidos húmicos y fúlvicos actúan como el maître de este buffet, mejorando la disponibilidad de nutrientes en el suelo y facilitando su absorción por las plantas.

No solo eso, estos ácidos mejoran la estructura del suelo, promueven el crecimiento de microorganismos beneficiosos y ayudan a las plantas a lidiar con el estrés.

Usando abonos orgánicos, la planta va a poder absorber los nutrientes poco a poco. De esta forma, los efectos visibles en la planta serán más graduales y sostenidos en el tiempo que cuando usemos un abono mineral. También eliminamos prácticamente el riesgo de quemar las plantas, salvo que usemos un abono orgánico poco descompuesto.

2. Bioestimulantes con extractos de algas marinas

Los extractos de algas marinas son el multivitamínico definitivo para tus plantas. Estos extractos están llenos de micronutrientes, aminoácidos y hormonas vegetales naturales que estimulan el crecimiento, la floración y la fructificación.
 

3. Microorganismos benéficos

Aquí entramos en una especie de “Amigos Invisibles” del mundo vegetal. Estos microorganismos, como las micorrizas y bacterias beneficiosas, forman relaciones simbióticas con las raíces de las plantas, ayudándolas a absorber más agua y nutrientes. Además, protegen a tus amigas verdes de patógenos del suelo. Al introducir estos microorganismos en tu jardín, estás organizando una fiesta bajo tierra donde todos colaboran para el crecimiento y la salud de las plantas.

4. Aminoácidos y péptidos

Cuando las plantas están estresadas (sí, ellas también tienen días malos), su capacidad para producir proteínas esenciales se ve afectada. Los aminoácidos y péptidos aplicados externamente les dan a las plantas un impulso, ayudándolas a superar el estrés, ya sea por sequía, salinidad o temperaturas extremas. Es como darles a tus plantas un batido de proteínas después de un duro día de trabajo.

5. Silicio

Menos conocido, pero igualmente importante, el silicio refuerza las paredes celulares de las plantas, haciéndolas más resistentes a plagas y enfermedades. Además, mejora la tolerancia al estrés abiótico como la sequía y las altas temperaturas.

¿Por qué usar bioestimulantes?

1. Mejora de la absorción de nutrientes: Al fortalecer el sistema radicular, las plantas pueden aprovechar mejor los fertilizantes que les proporcionas, reduciendo el desperdicio y la necesidad de aplicaciones frecuentes.

2. Resistencia al estrés: Ya sea un calor extremo, sequía, o incluso salinidad del suelo, las plantas tratadas con bioestimulantes pueden manejar mejor estos desafíos.

3. Incremento en la calidad y cantidad de la cosecha: No solo verás más flores o frutos, sino que su calidad (tamaño, sabor, color) también puede mejorar.

¿Cómo y cuándo aplicarlos?

Los bioestimulantes se pueden aplicar de varias formas: al suelo para que las raíces los absorban, foliarmente (es decir, rociando directamente sobre las hojas) o incluso mediante sistemas de riego.

La clave está en seguir las instrucciones específicas del producto y no aportar un exceso que podría ser perjudicial. Generalmente, se aplican durante periodos críticos de crecimiento de la planta, como la brotación o la formación de frutos.

Conclusión

Al igual que Popeye encontró en las espinacas el secreto de su fuerza, los bioestimulantes pueden ser el as bajo la manga que tus plantas necesitan para crecer.

Ya sea que estés iniciándote en el mundo de la jardinería o seas un veterano con años de experiencia, incluir bioestimulantes en tu rutina de cuidado de plantas podría marcar la diferencia entre una planta que simplemente sobrevive y una que verdaderamente vive.

Así que, la próxima vez que mires tus plantas y sientas que podrían usar un pequeño impulso, recuerda que, en el mundo vegetal, los bioestimulantes son las espinacas de Popeye.

Dales a tus plantas el superalimento que merecen y observa cómo se transforman de simples mortales a superhéroes del jardín.

En plant&do tienes a tu disposición diferentes opciones de bioestimulantes para su aplicación directa, así como fertilizantes que los incluyen en su composición.

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