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Abonos orgánicos y fertilizantes minerales

Abonos orgánicos vs. fertilizantes minerales: ¿Qué es mejor para tus plantas?

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Abonos minerales, orgánicos, órgano-minerales… A todos nos preocupa la sostenibilidad y queremos cuidar nuestras plantas de la forma más ecológica posible, por eso la elección más lógica es la de un abono orgánico. ¿O no? Aprende las diferencias entre unos y otros para poder tomar la decisión que más te convenga a ti y a tus plantas.

Nutrición básica de plantas

En primer lugar, debemos conocer un concepto básico sobre la nutrición de plantas. Las plantas son capaces de absorber los nutrientes tan solo cuando éstos están en su forma mineral. También pueden absorber nutrientes orgánicos directamente, pero en muchísima menor cantidad. Además, es absolutamente necesario que haya un nivel mínimo de agua para transportar estos nutrientes al interior de las plantas, pero eso lo explicaremos en otro artículo.    

¿Cómo funcionan los abonos orgánicos?

Para que un abono orgánico pueda ser usado por la planta, primero debe pasar por un proceso llamado mineralización. Este proceso se lleva a cabo en el suelo o sustrato gracias a la acción de microorganismos. La vida microbiana que hay en el suelo va transformando los componentes orgánicos del abono a sus formas minerales y es en ese momento cuando las plantas pueden absorber los fertilizantes.

Beneficios de los fertilizantes minerales

Los abonos minerales nutren las plantas de manera inmediata, lo que se traduce en una visibilidad rápida de los resultados. Una vez aplicados, la planta los puede absorber y utilizarlos para crecer, florecer y dar frutos.

Dependiendo de la planta, podemos ver los efectos positivos en menos de una semana. Ahora bien, tenemos que ser cuidadosos con la cantidad de fertilizante mineral que le damos a nuestras plantas, ya que se pueden dar un “atracón” y es entonces cuando se dice que “quemamos” las plantas.

Esto se produce porque la concentración de minerales es mucho más alta fuera de la planta que dentro y el agua sale del interior de las plantas hacia el suelo para intentar compensar las concentraciones de dentro y fuera. Literalmente, estaríamos secando la planta.

Para evitar este riesgo, existen fertilizantes minerales con una tecnología de encapsulación que consiguen que los nutrientes se liberen de forma controlada y gradual durante varios meses.

Beneficios de los abonos orgánicos

Por el contrario, los fertilizantes orgánicos necesitan más tiempo para que las plantas los puedan usar como nutrientes. Los microorganismos van realizando su función y poniendo los nutrientes a disposición de la planta de forma gradual y continuada.

Usando abonos orgánicos, la planta va a poder absorber los nutrientes poco a poco. De esta forma, los efectos visibles en la planta serán más graduales y sostenidos en el tiempo que cuando usemos un abono mineral.

También eliminamos prácticamente el riesgo de quemar las plantas, salvo que usemos un abono orgánico poco descompuesto.

Abonos órgano-minerales: lo mejor de dos mundos

Los órgano-minerales combinan lo mejor de las dos opciones. Tenemos las ventajas de fomentar un suelo más fértil gracias a los componentes orgánicos, además de poner a disposición de la planta aquellos nutrientes que tardan más en descomponerse gracias a los componentes minerales.

Impacto ambiental de los fertilizantes

Desde la perspectiva del impacto en el medio ambiente, es crucial considerar que los abonos minerales se “lavan” más fácilmente del suelo que los orgánicos. Las lluvias o el propio riego pueden arrastrar estos componentes fuera del suelo, contaminando los acuíferos con un exceso de sales minerales.

Esto puede ocurrir tanto si cultivamos directamente en suelo e incluso si lo hacemos en macetas o jardineras, ya que el agua que sale acabará en el sistema de alcantarillado y de ahí a los ríos y al mar.

Por eso es importante no superar las dosis recomendadas por los fabricantes en el caso de usar abonos minerales y tener cuidado de no regar en exceso de forma que arrastremos los minerales fuera de las macetas.


Recomendaciones finales de plant&do

A la hora de elegir el tipo de abono que vamos a utilizar en nuestras plantas, desde plant&do te recomendamos los orgánicos y órgano-minerales.

De este modo mantendrás fértiles el sustrato y la tierra de tu jardín. Si quieres practicar una jardinería ecológica, esta es tu opción. Además, este tipo de abonos potencian que el sabor de las frutas y hortalizas sea mucho mejor.

En el caso de plantas ornamentales, puedes plantearte usar abonos minerales, sobre todo si las plantas están en el interior. También puedes usarlos de forma puntual si ves que tus plantas necesitan un aporte extra de nutrientes de forma rápida.

Eso sí, en este caso se prudente con la dosis para no darles un atracón a tus plantas, ni afectar a los microorganismos que descomponen la materia orgánica.

En plant&do puedes encontrar un excelente surtido de fertilizantes orgánicos y órgano-minerales adaptados a cada tipo de planta y tanto en formato líquido, como granulado e incluso para aplicar a las hojas. También tienes un surtido de fertilizantes líquidos minerales para esos casos en los que necesites echar mano de ellos.